La Intriga
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La Intriga

En Bolombelo no pasa nada hace mucho, es un pueblo aburrido y caluroso perdido en medio de la nada y sus habitantes parecen haber sido presas del tedio y la monotonía; es que como si fueran una foto que queda estancada en el tiempo con nombres repetidos y situaciones idénticas, de pronto un gran lugar para pensar en morir.

En Bolombelo no hay ningún tipo de atracción, hasta las únicas 3 mujeres que atendían el “burdel” se fueron espantadas por el hambre y la desesperación; ni billares, ni rockolas, ni circos, ni juegos adornan el panorama, ni siquiera hay un parque infantil de madera de esos que parecen tradicionales en cualquier esquina citadina.

El polvo y la soledad es lo único que cubre a los 576 habitantes que además de todo están lejos de la tecnología pues aunque parezca mentira sólo tienen una radio y una tv para todos y están dispuestas en lo que se supondría es la “Alcaldía” que ya nadie maneja pues las decisiones administrativas se toman en un concejo de ancianos de los que el gobierno central no se acuerda hace varios años.

Se podría describir como sobreviven estos seres además de la situación social, cultural y económica del pueblo, pero hacerlo sería tan aburrido y misterioso como lo que representa este desolado paraje llamado Bolombelo.

“Chino” es un pequeño negrito que recorre diariamente las calles del lugar sin ton ni son, no va a la escuela porque la enseñanza es un arte de oratoria que se practica en comunidad cuando se puede.

En una tarde como las otras recorre sus mismos pasos que yacen todavía sobre el piso , pero esta vez algo grandioso pasará antes sus ojos porque vencerá la maldita monotonía; encuentra recostada a un árbol una caja bastante grande con una nota que dice “esto puede cambiar la vida de los 576”.

“Chino” pronto corre a avisarles a todos de la existencia de este “aparato” y rápidamente mueven el artefacto hasta la “Alcaldía” donde empiezan a mirar como abrir la caja que parece de un material hermético y metálico.

En Bolombelo no hay cerrajero ni artefactos explosivos y de la prisa y el revuelo que causa semejante acontecimiento pronto se pasa a la cotidianeidad de saber que si no se puede abrir nada se puede hacer.

Pero la Intriga se va apoderando de cada uno de los habitantes del lugar algunos pasan las noches contemplando la “Alcaldía” otros hacen dibujos en las paredes y otros organizan corrillos en las calles para discutir sobre el contenido de la caja.

Más o menos como al mes en el mismo lugar donde se encontró la caja apareció otra nota que decía “pronto la llave de los 576” y “Chino” nuevamente su descubridor fue llevando la buena nueva que rápidamente se convirtió en buena vieja ya que pasaron 2,3,4,10 semanas más, como si el “pronto” no estuviera especificado.

Rafael era un joven ansioso que hacia labores agrarias en el pueblo y durante ese tiempo había tratado de desarrollar una especie de dispositivo que se asemejara a la llave de la extraña cerradura, pero intentó abrirla durante casi todo un día y cuando el desespero lo venció el pesado artefacto le cayó sobre un pie causándole una seria fractura; obvio en Bolombelo no hay médico sino un remedo de enfermero y una “bruja” que hacen las labores de curanderos y lo único que hicieron fue amputarle la extremidad al paso del dolor y de la podredumbre de la herida.

Martín era un venerable anciano que estaba molesto por el nuevo tema de conversación, al parecer él prefería que nada pasara en el lugar y una noche molesto arremetió a golpes con un palo la susodicha esperando que de pronto se abriera, pero en medio del forcejeo y la intensidad sufrió un infarto que lo dejó tirado en el piso de inmediato. Había fallecido.

Johana decidió algo apenas lógico, una travesía en pos de alguien que pudiera abrir la caja en un pueblo cercano, pero estamos hablando que lo más cercano a la civilización eran algo más de 100 kms a la redonda y se deberían realizar a pie, así que luego de unos días caminando cuando finalmente encontró un pueblo más grande decidió quedarse para nunca más volver, ella quedó obnubilada por todo lo que allí tenían de lo que carecía Bolombelo, fue como un amor a primera vista instantáneo y así tuviera que pedir limosna no iría a regresar.

Ya habían pasado meses y lo último que se hizo con la caja fue subirla al árbol más alto del pueblo y dejarla en caída libre a ver si con el impacto se deshacía su cerradura, pero lo que pasó fue que la caja se incrustó fuertemente en el suelo. El artefacto que se convirtió en el protagonista número uno de Bolombelo se volvió entonces en un visitante indeseado y maldito.

Pero “Chino” nuevamente en una de sus correrías encontró algo así como una pala en la que en la punta destacaba una figura de metal que podríamos decir que era una llave… Era el milagro; después de casi un año de intentos y catástrofes al parecer se resolvería la intriga.

“Chino” corrió a donde la caja yacía incrustada e invitó a los pueblerinos a intentar sacarla un poco para que la pala pudiera hacer enclave perfecto con la parte metálica de la punta, fueron horas intensas y de desespero pues el artefacto estuvo a punto de romperse y así que en medio del griterío y la ansiedad la puerta finalmente se abrió lenta ante los ojos desorbitados de todo el pueblo.

Un silencio ensordecedor y eterno fue lo que siguió… una de las matronas del lugar cayó desmayada y algunos de los viejos del pueblo soltaron una carcajada de beneplácito, “Chino” quedo impávido como si hubiera visto a la muerte y de las más pequeñas del pueblo vinieron lágrimas a por montón. Las replicas de las reacciones pronto se fundieron en un gran abrazo comunal.

Definitivamente la nota tenía razón “cambió la vida de los 576” y acabó con esa la larga y tediosa Intriga.

0 Comentarios desactivados en La Intriga 415 22 octubre, 2010 Blogs octubre 22, 2010

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